21 abril, 2010

17 abril, 2010

Deme que no tengo

Dejé al perro atado, atado al poste, al mismo donde acaba de impactar un bólido descontrolado. Dejé que el agua hirviera, dejé que hirviera y cuando quise cebarme el mate perdí el paladar. Dejé que la luz se acabara, que el perro muriera, que la yerba se quemara… y que el tiempo pasara.

Me dejé a mí en la alcancía vacía, sonando a lata y juntando humedad, viendo desde abajo que las monedas ya no caían, el bolsillo agujereado, y este ticket de colectivo de comienzos de marzo.

Dejé que las hormigas circularan por el patio, las dejé solitas sin molestarlas. Dejé que se comieran las plantas, que mi mamá se indignara, que culpa de la rapsodia de gamexán los gatos se envenenaran.

Me olvidé de sacar la basura. Vino el moho, y se quiso quedar, así hizo y pobló de un manto verde los papeles que había tirado, lo dejé, el moho vivía sólo, sólo como cuando me fui.

Dejé la ventana abierta, y como era de esperar vino una tormenta. Allá todos mis papeles mojados, y a allá los dibujos que se los llevó el viento. Enhorabuena, quizás sea momento de comenzar de nuevo.

Me dijeron que no, me dijeron que no por motivos que desconozco. Yo no dije nada, básicamente estaba muda porque así como estoy no puedo ir. No dije nada, porque decir estaba de más. Porque las culpas se pagan a solas, a diferencia de las manos que se ensucian juntas.

08 abril, 2010

"Dame un zoom anacrónico"

Esto está mal redactado, pero fue una especie de iluminación momentánea y de cierta forma perturbadora.
Yo sé que el espacio es infinito por la cantidad de relaciones probables de ser configuradas, ahora, cuál es la función matemática que me permite develar aunque sea una porción mínima de toda su extensión. El espacio es simultáneo cuando la variable del tiempo está ausente. El tiempo es quien dota de un sentido a las imágenes. Cómo harían estas para convivir todas en un mismo lugar en la misma micronésima de segundo, o en la medida más pequeña en la que ya no “transcurra” el tiempo. Dónde está esa posibilidad. Me quedé pensando en la atemporalidad y cómo yo solía concebirla, para mí era un momento asilado de la cronología, no era más que eso, no excedía al tiempo. El tiempo siempre va a existir y sólo va a ser la forma en que se configuran los sucesos lo que le dé sentido. Un ejemplo, mi madre probablemente haya estado hace 20 años sentada en esta misma mesa con esta misma máquina de escribir y fumando, tal como yo estoy ahora, la diferencia radica en que yo no soy ella, es otra casa etc. La máquina atravesó toda barrera de espacio y tiempo.
La máquina del tiempo.


03 abril, 2010

Carta de una despechada

Y nosotros dos no podemos ser nada, porque vos estás mirando más allá de tu altura. Aunque durmamos juntos vas a estar mirando el techo, como chocan las polillas, en representación a como explotan las neuronas en mi cabeza. Me haces sentir idiota, y no hay cosa que me enferme más, porque si querés hacerme sentir miserable así lo lográs. Hoy pasé todo el día sentada en detrimento a mis cervicales, pensando para variar en… como desperdicio el tiempo, en que no existe el Nobel a la autocompasión, en que estaría bueno dormir un poco mejor, en que viene el frío y me pone de buen humor abrigarme. Pero siempre pesa más lo malo y feo, la caca y el pis, antes que la comida y la felicidad, la cerveza y los amantes, el Fernet y la música para bailar. Así que estoy acá, sentada porque escribir parada se me complica, y si esta silla hablara, no tendría nada para decir, al igual que la almohada babeada. Retomando… sos una pesadilla. Una bandada de pájaros cagándome en la cabeza, y yo me siento como una galleta ablandada por la humedad. Pasé el tiempo exponiéndome y ahora no queda otra más que tirarme a la basura, a nadie le gusta el sabor a viejo. Es probable que se me hayan posado un par de moscas también, llenas de caca en las patas. Estoy escatológicamente testeada, entabacada y soñolienta, pero siempre hay más lugar para quejarse, y eso es algo que me encanta. Yo soy feliz en la puta idealización, me encanta pasarme horas pensando en todos tus atributos súper copados. Pero sos un pedazo de mierda, un atado de bosta, igual que todos los otros, lo único que espero es encontrar el palito adecuado para limpiarme la suela de la zapatilla. Lo más gracioso es que no tenés idea. La idealista soy yo ya dije. Vos vas a pasar al pabellón de los infradotados con todos los otros, estoy llenando tu formulario. Un formulario de mierda. Sería fantástico.
Estoy en la puerta de los 22 y no aprendí un carajo, estoy cansada y aburrida, me queda poca yerba y 2 cigarrillos. Encima viene este otario a cantarme temas de amor, qué ganas de reventarte esa cara a besos. Más allá de eso, son un par de pájaros cortados por la misma tijera del inadaptado social. “Pero eso fue hace ya mucho, ya aprendí de mi dolor, y hoy solo fumo y escucho cuando siento hablar de amor” dice acá mi amigo Jorge, dudo que fume igual. Ya ni siquiera me sale hacerme la zorra. ¿Adonde se fue el rock? Las otras noches salí a una fiesta donde estaba todo el mundo re excitado y yo me quedé sentada tomando agua, es más, me acabo de poner una manta sobre las piernas porque tengo frío, debería existir el Nobel a la Loseritud también, me postularían. Esa misma noche mientras estaba con unos amigos en un bar me preguntaron si estaba ocupada la silla situada a mi lado (para llevársela obvio) y le digo al chico o chica ni me acuerdo: No pará no te la lleves!! Estoy esperando a mi novio inexistente!!!!!!. Por qué, realmente por qué esas ganas de dar lástima. No está mal reírse de uno mismo de vez en cuando, pero ya basta… es divertido igual. Todo esto viene siendo un tsunami de diversión enmascarada. Un tsunami… un tsunami en el papo papá.