14 noviembre, 2009

Proceso Personal


Sobre la disociación del recuerdo y la realidad. Cómo la imagen queda plasmada en la mente como una foto. En adición la carga emocional volcada en la representación gráfica. Recuerdo férreo de los detalles que desarmonizan la composición general. Proceso enteramente inconsciente en el uso de la memoria selectiva hacia el individuo a representar.

La foto acompaña la estructura del recuerdo, que en consecuencia quedaría librado a impresiones inestables, además del paso del tiempo que va esfumando los límites entre idealización y realidad.
Este es el proceso personal de retratos realizados en base a fotografías de mi viaje a Buenos Aires. Personajes conocidos y desconocidos que se fueron mezclando en el imaginario construido alrededor de la ciudad como espacio incógnito y conmigo como expectante único.

El efecto de inacabado es por esa imposibilidad de plasmar la totalidad de la imagen, aportar el dinamismo que se intuye del recuerdo y de la imagen fotografiada. Esta es mi forma de aprehender la memoria y resignificarla gráficamente.

Tengo esta sensación de que todos son de grafito y así como su integridad pende de refregar el puño por encima, así es el recuerdo. Y mientras más fresco más vivo y móvil, a medida que pasa el tiempo se estatiza y esfumina. Ya no soy consciente del pasado onírico, pues la realidad tomó forma de reminiscencia recortada. Cuando el cuerpo ya no lo vive es presa de la marisma en la cabeza, y allá se perdió todo en el mismo caldo. De la imaginación a la creación, todos de la mano, con cuidado de no refregar el puño…

Parte de mi proceso personal para el trabajo final de la cátedra de Dibujo I.


Nai


Juan



Leo