26 mayo, 2009

¿Delirio pictórico?

Qué hacer ahora cuando aparentemente no hay nada que decir y hoy así, en el latido acelerado de tanto vagar, ese impulso masturbatorio inconcluso y perenne.
Veo tantos colores con cierto temor a enloquecer, porque he tomado este trabajo demasiado en serio, hasta me comería los pigmentos si eso ayudara a parir una idea más certera de lo creativo. Y desespero porque el lienzo está todo sucio y ya no tengo la pulsión de mancharlo de nuevo. Y tu… y tu cabeza tan plana que se ahueca y yo tan roja y azul como asfixiada.
Todos estos bichos que sobrevuelan y se pegan en mis tintas y esta psicosis a punto de brotar porque no logro despertarme hasta sentir el cansancio de nuevo. Y ahora sí tengo cosas para decir, pero es tarde de noche y no hablo más que con mi alter ego la sombra encolada a mis pies. Quiero bañarme con agua y despegar la mugre que hay en mis manos, aunque más mugre haya en mis ojos. Quizás si intento pintar enchastrándome la cabeza y refregándola contra la madera. Si pudiera conciliar entre tanta basura ese ardid de explorar. Quizás me quitaría este mareo cervical y así manchar la tela cuando me reviente los sesos. Pero tiene tantos colores que no se relacionan entre sí, y la figura se desarma, se desmorona como yo en estas ganas de reestructurarla. Y tanta monotonía y tantos besos y tanta burla y tanta mierda acá adentro tan difícil de cagar y tan fácil de cagarla.