21 febrero, 2012

Nada

Bueno a veces me gustaría ser analfabeta y no escribir la ristra de imbecilidades que acababa de escribir para ocultar que me aburro y no tengo ganas de ir a dormir porque además sufro de insomnio y de angustia oral. Entonces me quiero preparar el  mate pero eso conllevaría efectivamente no dormir hasta entrada la mañana y seguir postergando el momento de sentarme a estudiar. A decir verdad el verano fue una pesadilla de calor, mosquitos y mal sueño que quiero que se termine ya de una vez para poder dar curso a mi nueva actividad intensiva: tejer. Me siento sana y útil haciéndolo, en vez de estar prologadas horas frente a la televisión o a la pc puedo hacerlo y tejer mientras tanto, liberándome del sentimiento de larva que me afecta usualmente.
Extraño mi vida pseudo feliz en la que todavía mantenía mis problemitas a raya fingiendo exitosamente su inexistencia. Ahora los llevo como a una hermana menor molesta que pide todo, que quiere mi ropa, mis amigos, mi chongo, los chongos de otras, que se pelea con mi vieja  y se encapricha con imbecilidades. Me siento como si recién empezara a menstruar y no fuera consciente de mi cuerpo, de que puedo procrear y tengo tetas y me encerrara a jugar a las Barbies desconchadas y los Kenes sin pito, porque no ofrecen resistencia si quiero encamarlos y después hacer que se caguen a piñas.
Esos son mis días, extrañando una niñez pedorra e igual que la de todos los otros, con terror a ser adulta y afrontar los hechos directamente como vienen, sin más. Pero no, todo es un alud de barro proveniente de Mongolia y lloro y me desespero  e invoco a mi madre redentora del mal y creadora de este ser inútil que soy hoy.
La facultad es un pasatiempo porque honestamente voy para no estar tan al pedo, no me interesa nada de lo que hay ahí, a excepción de algunas personas, un par de pibes que están buenos  y para ver si mi ex corta con su nueva novia. El resto tiene pinta de baño de mujeres donde cada una se esfuerza por dejar una marca en la puerta del cubículo con alguna enseñanza o experiencia pedorro-sacro-lésbica, en fin, inútil.
Después está la militancia que a veces parece un casting de Bailando por un Sueño donde todos se creen Julio Bocca y en realidad chorrean más grasa que una Paty a la plancha. También todas conchudas y pitos fláccidos, o su gran mayoría. Todos con un delirio místico-revolucionario de hace 50 años y con menos capacidad de hacer política que De la Rúa. Todos truchos. Me tienen podrida con Silvio Rodriguez, León Gieco, Raly Barrionuevo y toda la fantochada pseudo-progre cristinista/ambientalista de conventillo. Eso a grandes rasgos.
Ahora tengo menos sueño que antes y ojalá pase 89 horas sin dormir para que se me anule el cerebro de una vez por todas y me convierta en la ameba que siempre quise ser, a eso se reduce todo, quiero que me den de comer con una cuchara en la boca y me cambien los pañales cagados, pero sobretodo que felizmente no me entere de nada. 

09 septiembre, 2011

Hubo un momento de la vida, en que el heroísmo era una cuenta pendiente, dónde el coraje era una fuerza motor contra las adversidades de un presente hostigador. Los años fueron pasando y quizás esa potencia disminuyó, el enemigo se camufló detrás del ajetreo de lo mundano, de los proyectos comunes, que instantáneamente se convalidaban. Hubo un momento, en que las condenas estaban en un lugar encapsulado, y las penas se las llevaba de a poco el olvido, de una tristeza casi religiosa, a la que debía adorar, pues no existe héroe sin un dolor por extirpar. Forjé un sentir acorazado, la fortaleza se demostraba en la insensibilidad a lo cotidiano, al destripe de lo sublime, para derrotar toda utopía de grandeza, para acallar la humanidad en pugna.
El tiempo corrió, como una moneda girando y hoy pareciera haberse detenido, sin eje en el que rotar, aplastada en la superficie, muestra su cara. Los años parecen haberse acumulado en algún lugar que acarreo a la rastra, voy rasgando como ropas rastros de una personalidad que de a ratos se inquieta y dispara. Voy descubriendo, que a pesar de los finales ficticios todo continúa, conmigo pensando en ello o perdida en lo que parece un sueño ajeno.
Me pregunto qué fue de mí durante todo este tiempo, y qué será en ese futuro incierto. A pesar de las proyecciones el presente tiene su propio peso, es lo que me arrastra hasta la inercia de no poder parar, y de alimentar ciertas desesperanzas tan mías que no encuentro diferencia entre caminar y reptar.
Hoy me abofeteó la tristeza de una situación que no puedo modificar, hoy las penas me llegan a las entrañas y son parte de mi propia sangre. El dolor va corroyendo desde el estómago hasta la garganta y volver a pensar en la pérdida me estrangula lentamente, no quisiera volver a evadir recuerdos, ni a temerle a aquello inevitable que me supera. No puedo reconciliarme con la alegría de vivir,  y a pesar de algunas promesas es algo que no espero alcanzar, es una derrota a regañadientes y ya asumí el rol de verdugo de mi propia cabeza. 

30 julio, 2011

Viva la vida

No hay rencores esta vez, no hacen falta cuando todo vino cagado de antemano. Capaz sea esta contradicción pueril de creer que las cosas salen porque sí. De repente todo funcionaba a la perfección, tal vez era el mate, mi mate, lleno yerba agria y quemada. Dale que cebabas, como un juego de pareja, una aberración inventada para endulzarme la fantasía. Como no lloré no sé dónde quedó la frustración guardada, ni siquiera me quejé, y me pregunto hasta qué punto llegué a reprimir la felicidad de ese momento ficticio.
No todo fue tan malo sin embargo, no debería ser mal agradecida por habernos revolcado un rato, ¿lindo no? lindo. Ahora me senté dispuesta a dar mucho asco, y ser una desgraciada con tendencias deprimentes y pedorras. Además si lo junto a éste con el otro arman un combo de la desgracia genial, una fiesta interminable de soretes mal cagados. Si me salvé esa vez fue porque estaba anestesiada de antemano, y no fue el vino ese berreta ni el porro que no fumé, ni la puta madre. Fue orto, lisa y llanamente, y si no hubiese pasado, ahora no me alcanzarían los dedos de las manos y los pies para contar los días que llevo sin coger.
Este texto hermoso está dedicado a todos esos conchudos que dan vueltas por la vida para cagarla, y una como pelotuda dale que dale, habría que hacerle caso a esa película de bajo presupuesto que se llama algo así como: "No está con vos".  Claramente mi madre me hizo viva para las pelotudeces, porque en el resto de las cosas el derrape es constante, y no me pasa a mí solamente, tengo un relevo de todas mis amigas que indican algo parecido, y no es que seamos incogibles e infradotadas. A veces pienso que me podrían haber bendecido con un pensamiento más plano y simplista, para no enroscarme en toda esta huevada digna de una avalancha de bosta.
Juro que me río para no llorar, porque la verdad es triste, y cada día pienso más que la gente se merece un gran análisis de próstata, si quieren los acompaño, mientras espero prometo no guiñarle un ojo al médico.

11 julio, 2011

Ve vo

El sexo, la tos y los estornudos tienen algo en común, uno se tiene que tapar la boca cuando está en público.

07 julio, 2011

Pfffffff

Voy a ver tu perfil de Facebook una y otra vez hasta aprendérmelo de memoria y poder dibujarlo en una hoja satinada con una fibra faber castel en la oscuridad y con los ojos cerrados. 
Siento una bronca de quinceañera, como la cerveza sin alcohol de los cumpleaños, los sanguches de miga secos, los chicitos, esta noche tiene gusto a fiesta de salón berreta. A partuza llena de parientes y tías que les chorrea la crema por la cara. Ese olor, y esos colores en la ropa, los estampados de cebra, los souvenirs, todo, todo un delirio vomitivo. Bueno, me siento así, como con un corset con relleno porque no tengo tetas, hace 15 días que me sacaron los aparatos, y nunca me puse un par de tacos. Pero me hice un vestido súper copado, de gasa fucsia con voladitos por todos lados y una tiara rosa en la cabeza porque esta es mi noche de princesa y nadie me va a impedir ser la estrella. Un asco. Todo plástico, hasta las copas, ríos de grasa derretida corren entre las mesas. 
Lo absurdo de semejante historia es el asco, el asco de todas las conchudas que ponen "me gusta" en tus cosas, a mí me gusta tu... cara, por así decirlo. Ya no soporto ni el sí ni el no, es toda una maraña espantosa de tal veces y quizás y yo solamente quiero tirarme encima tuyo gritar que te amo y quiero morir a tu lado mientras suena Montaner en  el altavoz. Y aunque no sea todo tan cierto lo necesito, porque esta vez me nace la grasitud del momento, del drama y las lágrimas, la parafernalia del rostro transfigurado por el dolor del rechazo y el llanto incontenible y patológico. Quiero ser el centro de la atención en algo tan ridículo como el ritual quinceañero, pero lo quiero, y lo quiero ya, como a un peluche gigante que vi en el súper, para abrazarlo y besuquearlo, forever together. 

06 marzo, 2011

13 febrero, 2011

Al dueño de este momento



Si vence al halo de temor sabrá que lo espera una almohada dócil para reposar la cabeza un tiempo, lo que dure una certeza antes del blanco empañado, antes del parpadeo final previo al sueño.
Al abrazo nocturno le digo que no me apriete las manos demasiado, tengo que aferrarme todavía al último rayo de sol donde el humo brilla en el aire a tientas.
A la palabra certera le deseo un mar cargado de dudas, una espuma ámbar y salada que suavice las orillas, hasta borrar las huellas.
Al minuto le pido que transcurra más lento, en una letanía paciente mientras el segundero acaricia el piso de damero. 
A este perfume le ruego me recuerde una tarde a poca distancia. Lloviendo a través de la puerta vidriada, viajando impaciente en medio de la noche ya avanzada. 
Un momento tras otro, flotando en una piscina vacía, como un cadáver todavía tibio y blando.
Ensañada contra el cansancio encenderé otro cigarrillo, esta vez fumando por lo que fue nuestro.